IDEAS CLAVE.
Planifica alrededor de tus horarios reales.
Compra para comidas concretas y aprovecha ingredientes.
Conserva los alimentos con seguridad.
Señala los días difíciles
Escribe los días de entrenamiento, trabajo y desplazamientos. Marca cuándo puedes cocinar y qué comidas harás fuera. Escoge dos situaciones que quieras resolver primero.
Ejemplo: los martes llegas tarde y los jueves comes fuera. Para el martes puedes preparar una cena con antelación; para el jueves, dejar una opción transportable o decidir dónde comer.
Compra con un destino
Organiza una lista por ingredientes que puedan servir en más de una comida. Por ejemplo, unas legumbres pueden formar parte de un guiso y de una ensalada, y unas verduras acompañar distintos platos.
Revisa primero lo que tienes, el espacio de conservación y las fechas de los productos. Comparar precios por una misma cantidad ayuda más que fijarse solo en el precio del envase. Las opciones congeladas o en conserva pueden facilitar la organización.
Conserva sin improvisar
Refrigera la comida cocinada pronto, en recipientes que permitan enfriarla; la Food Standards Agency recomienda llevar las sobras a la nevera en una o dos horas y consumirlas en 48 horas o congelarlas. Algunos alimentos, como el arroz, necesitan precauciones específicas. Sigue las indicaciones del producto y de la fuente enlazada.
No dejes una comida perecedera toda la mañana en una mochila sin controlar la temperatura. Planifica también el transporte, no solo la receta.
- Pon fecha a los recipientes.
- Congela las porciones que no utilizarás a tiempo.
- Mantén una alternativa sencilla para cambios de horario.
